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El papel de la vitamina D en la reproducción

Aunque no está clara la relación directa de la vitamina D con la reproducción, los bajos niveles de ésta pueden producr un descenso de la fertilidad, mientras que concentraciones elevadas de esta vitamina en suero podrían conducir a un mayor éxito en la concepción (aunque no se observa efecto en el embarazo clínico o la tasa de recién nacido vivo).

La vitamina D es una vitamina liposoluble esencial para mantener el equilibrio mineral del cuerpo. Su forma activa se puede sintetizar en la piel exponiéndose a la radiación ultravioleta B (UVB) de la luz solar. Cuando esta exposición es insuficiente, es esencial para la salud ingerir suficiente vitamina D en la dieta. Sabemos que la vitamina D es esencial para una eficiente utilización del calcio y éste a su vez es imprescindible para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, el crecimiento de los huesos y el mantenimiento de la densidad ósea pero, ¿Cuál es su papel en la reproducción?

La existencia de receptores de vitamina D en tejidos reproductivos tanto de hombres como de mujeres nos hace pensar que tenga un papel importante en la reproducción En las mujeres podemos encontrar  numerosos receptores en ovarios, placenta y endometrio mientras que en los hombres están presentes en el musculo liso del tracto genital, el tejido testicular y el semen.

En algunas especies animales como la rata se ha demostrado que niveles bajos de vitamina D reducen el éxito del apareamiento así como la fertilidad; resultando en el caso de los machos en una espermatogénesis incompleta, cambios degenerativos y  menores concentraciones de espermatozoides así como menos espermatozoides móviles. En el caso de las hembras nos encontramos con una foliculogénesis dañada, hipoplasia uterina, infertilidad y complicaciones durante el embarazo.

En estudios realizados en hombres, descensos en los niveles de vitamina D se traducen en una baja calidad seminal: bajas concentraciones de espermatozoides así como una morfología y motilidad anormal, mientras que en las mujeres se ha observado que la vía regulatoria de la vitamina D está relacionada con la patogénesis de la endometriosis así como con la resistencia a la insulina en las mujeres con síndrome de ovario poliquístico, comprometiendo en ambos casos la fertilidad.

Desde hace años se conoce la relación existente entre la carencia de vitamina D y un incremento en el riesgo de complicaciones durante el embarazo tales como preeclampsia y diabetes gestacional. Sin embargo, es hoy por hoy cuando se está empezando a relacionar también con un aumento de abortos en las primeras semanas de embarazo. En el campo de la reproducción asistida, las tasas de embarazo son notablemente mejores en mujeres que no padecen niveles bajos de esta vitamina. Según las últimas investigaciones esto se debe a unas mejores condiciones del endometrio para la implantación.

De todo esto podemos sacar las siguientes conclusiones:

  • La vitamina D puede afectar a la fertilidad a varios niveles, uno de ellos es el aumento de los niveles de progesterona y estrógenos en las mujeres, lo cual regula los ciclos menstruales y mejora la probabilidad de concebir de forma natural.
  • En los hombres la vitamina D es esencial para el desarrollo saludable del núcleo del espermatozoide y mejora la calidad del semen.
  • La exposición al sol podría mejorar la fertilidad en hombres y mujeres, al aumentar sus niveles de Vitamina D.
  • Si la exposición al sol o los niveles de Vitamina D no fueran suficientes, sería necesario un suplemento dietético.

Por todo ello, es importante mantener una dieta sana y equilibrada, rica en alimentos con Vitamina D y una buena exposición a la luz del sol. Además, y dados los potenciales beneficios en la fertilidad, es recomendable el suplemento de vitamina D en aquellas parejas que estén buscando embarazo así como durante la gestación y lactancia. No obstante, siempre bajo supervisión médica ya que un aumento no controlado de esta vitamina D en suero, podría resultar igualmente perjudicial, finalizando en una hipervitaminosis que, en casos límite, podría resultar en toxicidad.

Victoria García
Embrióloga Amnios In Vitro Project